No había salido el sol este sábado en Bogotá, cuando miles de personas caminaban o corrían con afán por la Carrera Séptima. Era una mañana inusualmente movida y la gente estaba ansiosa, como esperando que algo bueno pasara.
Antes de que el motor del Fórmula 1 de Red Bull se encendiera por primera vez en la Plaza de Bolívar, los andenes estaban ya a reventar con aficionados que pedían a gritos poder ver a David Coulthard poner al límite el monoplaza sobre las onduladas calles, que suelen estar abarrotadas con tráfico.
A las 7 de la mañana en punto, el piloto escocés condujo el auto fuera del garaje del equipo en medio de una masiva ovación para luego demostrar toda la potencia, velocidad y desempeño de la máxima categoría del automovilismo. Nunca antes Bogotá había sido anfitrión de un evento de Fórmula 1 y los aficionados disfrutaron cada segundo.
“Estoy muy emocionado de que tanta gente se haya levantado a las 6:00am para verme en acción“
dice Coulthard y finalizo con un “Muchas Gracias”
La altura de Bogotá ciertamente exigió al auto al límite, como lo hizo Coulthard también, logrando velocidades que nunca había esta presente en la séptima. El eco del sonido del motor retumbó por entre las angostas calles de los barrios del centro, despertando a quienes aún dormían.
Después de varias vueltas al circuito improvisado que terminaron con un estruendoso patinazo, Coulthard se bajó del auto en medio de una nube de humo por el caucho quemado de las llantas, dejando con este su firma sobre el asfalto. El público aplaudió y vitoreo todo el tiempo..
Nunca antes la capital había visto tanta gente acudir a un evento de cualquier tipo a esa hora de la mañana. Fue probablemente la mañana de sábado más energizante en la historia de Bogotá.
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